El Real Madrid consiguió ayer una victoria muy apretada pese al marcador contra un Getafe que supo cómo jugar al equipo merengue de tú a tú.
Mourinho, pese a que se ha convertido en una máquina de ganar, sigue sin saber acertar en esa tecla del buen juego. Su Real Madrid juega a rachas, empujones. El ataque blanco suele ser en tromba, desorganizado aunque en una perfecta anarquía que resulta mortal de necesidad.
Ozil, Di María, Benzemá, Cristiano Ronaldo, Marcelo… Son auténtico puñales que al clavarse te desangran poco a poco y lentamente hasta que pierdes el conocimiento y llevas 4 ó 5 goles en contra. Pero en toda esta forma de caos organizado que supone el ataque del Real Madrid hay algo que patina, algo que lleva sin verse en el Santiago Bernabéu un par de años: buen fútbol.
Fútbol de toque, paredes en la frontal del área, cambios de banda… Es decir, un poco al estilo del FC Barcelona. ¿Quién tiene la culpa de todo esto? Parece claro que los jugadores pueden y saben hacer eso. Solo hay que fijarse en dos jugadas del partido contra el Getafe. La primera, el gol de Benzemá. Gran jugada de Ozil con desplazamiento a banda para que este se la dé a Coentrao, de nuevo a Ozil, el turco a Benzemá y gol...